Porque 12 meses de espera no es nada: todavía queda margen para la deseperación. Sobre la publicación de los nombramientos de la oposición por Resolución de 25 de octubre de 2016. http://www.boe.es/boe/dias/2016/10/27/pdfs/BOE-A-2016-9870.pdf

Hace un año conseguí uno de los objetivos que he perseguido desde que tengo memoria: logré alcanzar una plaza de científico titular en el CSIC. Sin duda, en junio del año pasado viví uno de los momentos más felices de mi vida. Muchos años de sacrificio, de renuncias y de esfuerzo habían dado su fruto. Pues bien, ese hermoso mes de junio de 2017 ha sido seguido de 12 meses de tortuosa espera y, finalmente, lo que fue un motivo de alegría se tornó en una pesadilla.


Por suerte, qué digo, gracias a esa lucha que he mantenido a lo largo de mi trayectoria profesional, durante la espera he tenido trabajo y he podido gozar de un cierta tranquilidad mientras que cada día me levantaba esperando que al abrir la página web del CSIC apareciera el nombramiento mío y el de mis 131 compañeros de penitencia. Porque lo cierto es que este país (que es España) tiene la virtud de convertir el mérito en penitencia.

En estos 12 meses en los que llevamos esperando no hemos recibido información alguna sobre el estado de nuestros nombramientos, y tampoco ha existido interés por parte de agente político o social alguno sobre esta clara dejación de responsabilidad del órgano político y administrativo competente.

En efecto, han sido 12 meses de absoluto silencio e indiferencia que solo ahora parece tener algún eco:

https://www.vozpopuli.com/altavoz/next/ultimos-cientificos-olvidados-Rajoy_0_1142586459.html 


Esperemos que esta agonía esté próxima a su fin...